domingo, 6 de diciembre de 2020

El café de los domingos, sabe distinto

Tiene un sabor y tiene saber. La diferencia empieza desde que te levantas con la mente más despejada, con pasos más cautelosos hacia el baño para después viajar a la cocina. Cuando pones más agua que la de costumbre, cuando mides tus porciones con más cuidado con la mirada.

Déjalo hervir un poco más, que hoy si tenemos tiempo de servirlo y dejarlo enfriar, sin estarlo apresurando a resoplidos.

sábado, 19 de septiembre de 2020

Distancia

 

    El amor bonito, sorprendentemente es mas bonito de lejos, que de cerca. 

lunes, 24 de agosto de 2020

Un roble

 

Hay un roble que ha crecido enormemente a través de un par de años, con el tiempo ha aprendido a dar sombras con sus enormes troncos. Viaja a montañas, ciudades, parques y a veces aun y con su porte majestuoso, logra perderse entre la gente.

Le gusta contar historias.

Este roble, se carcajea escandalosamente con frecuencia y aunque su sonido es un misterio, lo imagino y lo festejo. 

Su corteza lo anuncia: le gusta ser feliz.

A veces, (cuando él quiere) me deja recostarme debajo de sus ramas, mientras me platica con ellas, sus sueños, sus triunfos, sus anhelos. Sus hojas están llenas de colores y cada que lo observo con más detenimiento, encuentro tonos distintos, tonos que me hablan de otros sentimientos más profundos: la nostalgia, su familia, sus deseos, la desdicha. A veces (muy a veces) llega a preocuparse, pero cuando el viento sopla cautelosamente, siempre encuentra la calma y con ella, llega la congruencia.

Este roble cumple años hoy y sus raíces van extendiéndose en busca de agua, de vida, de colores que no se han inventado, porque como ya lo dije "ocasionalmente le gusta perderse entre la gente", para contar historias, historias que llevan magia. Y así, como cualquier viejo roble, lograr trascender y  vivir muchos años.

Feliz cumpleaños, José.

martes, 14 de julio de 2020

Domingo del 94


Recuerdo bien ese año, fue cuando el Manlio abrió las compuertas de la presa para evitar un desborde. Habíamos tenido buenas temporadas de lluvias y al parecer, algunas colonias corrían peligro de ser inundadas.
Era domingo, yo trabajaba en una empresa de comida rápida dentro de otra de ventas al mayoreo y como todos los domingos, tenía el turno de la mañana para terminar a media tarde. Al salir del trabajo, tome una ruta distinta, en el camino, una suburban color beige con ladrillo me dio el pase, no acepte pues quería ver la escena, la noticia ya se había anunciado. Era el, nuestro gober manejando y a su lado su chofer, el siempre hacia eso, le gustaba manejar.
Me detuve en los barrotes del puente, viendo hacia el norponiente, mirando el vado seco, con mis tanques aceitosos y mi morral azul en mano.
En cuestión de minutos, pude percibir el olor, para después ver como se acercaba con tanta prisa, con tanta furia, llena de energía, llevándose consigo basura. Dándole fin a lo áspero para darle paso a la humedad, a las dudas.
Agua que se dejó correr en ese año, el 94. 
Agua que años más tarde nos haría tanta falta, pues desde ese día, la presa, nuestra presa, jamás volvió a ser la de antes.

sábado, 14 de marzo de 2020

14 de marzo


No tengo la seguridad, pero si la certeza.
          

Adrian, Adri, como yo le digo, (en parte por cariño y otra tanta por huevona) cuando habla, cautiva. Una parte muy grande la tiene su tono de voz, donde casi puedes asegurar que el final  de la charla, siempre habrá un toque de suspenso, un final inesperado. 
Timbre y espacios perfectos.
Adri, tiene eso que envuelve y estoy segura que sin saberlo del todo, tiene la magia para transformar la noche más aburrida y rutinaria, en el momento mas agradable de tu día, de tu quincena, de tu mes.
Adri, camina con la seguridad que le permite ser un padre maravilloso, un hermano responsable y desde hace un tiempo, un buen hijo. 
Un gran amigo.
Alguien que te invita a no tener frió, a no ser descuidada, a cuidar lo que comes y quien te abre las puertas en silencio mientras caminas, para que así, entiendas que por el momento, el lugar más seguro, es con él. 
Adri sabe escuchar y cuando lo hace, es mirándote fijamente a los ojos, sin temor a lo que venga: problemas, confesiones, o solo necedades. 
Como suelo tener tantas.
Adri no interrumpe y como buen aliado de la ley y las cosas sensatas siempre te invita sigilosamente a hacer lo correcto. Adri es el rey del sarcasmo, y siempre sabe que me hará feliz.
También que me puede poner triste.  
¿Se pinta genial no? Pero a veces, toma ausencias muy largas y también silencios profundos, los cuales, uno no termina totalmente por entenderlos, (porque pues, se extraña) pero con el tiempo aprende respetarlos. Como su manera tan misteriosa de ser, que al final de cuentas, es una de las tantas cosas que tanto me gustan de él.
Adri cumple años hoy y me apena un poco no saber que sabor de pastel podría escoger con precisión para sorprenderlo, para verlo feliz apagando una vela. Pedir un deseo, aceptar un abrazo.
Adri cumple, y yo no se si serán 30, 32 o 34, porque como ya lo dije, de eso, su edad, nomas no tengo la seguridad, y es que eso realmente ni importa, cuando de muchas otras, y como ya lo leyeron antes, si tengo la certeza.  
Feliz cumpleaños.