lunes, 24 de agosto de 2020

Un roble

 

Hay un roble que ha crecido enormemente a través de un par de años, con el tiempo ha aprendido a dar sombras con sus enormes troncos. Viaja a montañas, ciudades, parques y a veces aun y con su porte majestuoso, logra perderse entre la gente.

Le gusta contar historias.

Este roble, se carcajea escandalosamente con frecuencia y aunque su sonido es un misterio, lo imagino y lo festejo. 

Su corteza lo anuncia: le gusta ser feliz.

A veces, (cuando él quiere) me deja recostarme debajo de sus ramas, mientras me platica con ellas, sus sueños, sus triunfos, sus anhelos. Sus hojas están llenas de colores y cada que lo observo con más detenimiento, encuentro tonos distintos, tonos que me hablan de otros sentimientos más profundos: la nostalgia, su familia, sus deseos, la desdicha. A veces (muy a veces) llega a preocuparse, pero cuando el viento sopla cautelosamente, siempre encuentra la calma y con ella, llega la congruencia.

Este roble cumple años hoy y sus raíces van extendiéndose en busca de agua, de vida, de colores que no se han inventado, porque como ya lo dije "ocasionalmente le gusta perderse entre la gente", para contar historias, historias que llevan magia. Y así, como cualquier viejo roble, lograr trascender y  vivir muchos años.

Feliz cumpleaños, José.